La Gaceta el primer periódico nacional que hizo su primera publicación en el 1806. Circuló hasta el cambio de soberanía en el 1898. La introducción a la imprenta en el 1806 marcó el inicio de la literatura puertorriqueña.
Bienvenidos! :) El propósito de este blog es informar sobre la literatura puertorriqueña de los años 40, 50 y 60. El grupo esta compuesto por: Guillermo Díaz, Claudia Cabán, Fabiola Rivera, Gabriela González, Victor Grillo, José Vázquez y María Velázquez. Todos cursamos el undécimo grado en el Colegio Católico Notre Dame Superior, y pertenecemos al programa de Humanidades del colegio.
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lunes, 11 de marzo de 2013
LA GACETA DE PUERTO RICO
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Del neocriollismo de los años 40 a la literatura urbana de los años 50 y 60
El sentimiento patrio y nacionalista dominará las poéticas desde los años 30 hasta los ‘60. Voces de este amplio periodo poético son Juan Antonio Corretjer (1908-1985), Francisco Manrique Cabrera (1908-1978), Clemente Soto Vélez (1905-1993), Luis Hernández Aquino (1907-1988). “Alabanza en la Torre de Ciales”, de Corretjer, es un cántico epopéyico y emblema de muchos poetas. Singular importancia adquiere el discurso de la mujer en el escenario literario y letrado puertorriqueño con Clara Lair (1908-1973) y Julia de Burgos (1914-1953). Julia de Burgos es considerada por los críticos como poeta cumbre de América, con sus Poema en veinte surcos (1938), Canción de la verdad sencilla (1939) y El mar y tú (1954). Su obra es ampliamente valorada en el mundo hispánico. “Río Grande de Loíza” uno de sus poemas más emotivamente recitados. Prolífico poeta fue el militante nacionalista, Francisco Matos Paoli (1915-2000), especialmente por sus obras Hablante del eco y Teoría del olvido (ambas de 1944),Canto a Puerto Rico (1947). Canto de la locura (1962) es un seminal poemario épico, escrito mientras estaba en prisión por su participación en los movimientos nacionalistas.
Para la década del 50, Puerto Rico comienza a ingresar en un proceso de industrialización impulsado por los sectores liberales y seguidores de Luis Muñoz Marín. Alcanza el poder una burguesía y clase media de ideología consumista y asimilista y se impone una vertiginosa dependencia económica de lEstados Unidos. Los artistas e intelectuales, no obstante, no participarán en general de esta ideología neocolonial. Más bien se unirán a los sectores de la izquierda nacionalista y antiimperial. También la Segunda Guerra Mundial y sus nefastos efectos van a crear en los escritores un sentido existencialista del devenir. La nueva dependencia del ultracapitalismo colonial los lleva a participar en luchas antiimperialistas y socialistas. Se incrementa un sentimiento de nostalgia por la pérdida de los valores criollos y los escritores se resistirán a asimilar los horizontes que augura el creciente capitalismo consumista y las nuevas expresiones de la ciudad colonial que se acrecientan para las décadas del 50 y el 60.
Abelardo Díaz Alfaro (1919-1999), René Marqués (1919-1979), José Luis González (1926-1996), Pedro Juan Soto (1928-2002), desde fines de los años 40 hasta la década del 80, van a enfrentarse a la nueva modernidad colonial. A su entender, la integridad nacional tan valorada desde el siglo XIX, sufre una gran amenaza. Con su libro Terrazo (1949), Díaz Alfaro se enfrenta con dramático sentido existencial a la amenaza de la cultura estadounidense frente a los valores isleños. Sus cuentos “El Josco” y “Los perros” han sido muy valorados incluso por la crítica extranjera. José Luis González es un narrador que mediante el cuento “En el fondo del caño hay un negrito” (en el libro En este lado, 1954) inicia la literatura urbana de la marginalidad obrera. Reconocida también, en los ámbitos de lucha social, fue la novela Los derrotados (1956) de César Andréu Iglesias (1915-1976). Amplio impacto tuvo el libro Spiks (1957) de Pedro Juan Soto, donde expone cuentos que recoge el dolido mundo de la emigración de los boricuas hacia Nueva York. Son narraciones que rompen con los estilos de la cuentística anterior. René Marqués, por su parte, fue prolífico e imponente en su labor literaria. Sus obras La carreta (1951) y Los soles truncos (1963) se perfilan como dos de los mejores dramas del siglo XX, que representan el trágico destino nacional. Similar ideología enmarca su novela La víspera del hombre (1959), los cuentos de En una ciudad llamada San Juan (1960), y su ensayo “El puertorriqueño dócil” (1960). Francisco Arriví (1915- ) se presenta también como un dramaturgo atento a la problemática de lo nacional y los problemas existenciales y universales en sus dramas María Soledad (1947), Bolero y plena (1956), Vejigantes(1958).
Para los años 60 sobresalen en la lucha anticolonial de la literatura, las novelas Usmaíl (1959) y Ardiente suelo fría estación (1961) de Pedro Juan Soto. Emilio Díaz Valcárcel (1929) nos brinda valiosas novelas como El hombre que trabajó lunes (1966), Figuraciones del mes de marzo (1972) yHarlem todos los días (1978). En estas novelas se representa al puertorriqueño como un ser atormentado por los conflictos en la moderna ciudad.
Informacion Recopilada: http://www.enciclopediapr.org/esp/article.cfm?ref=06100601&page=4
Para la década del 50, Puerto Rico comienza a ingresar en un proceso de industrialización impulsado por los sectores liberales y seguidores de Luis Muñoz Marín. Alcanza el poder una burguesía y clase media de ideología consumista y asimilista y se impone una vertiginosa dependencia económica de lEstados Unidos. Los artistas e intelectuales, no obstante, no participarán en general de esta ideología neocolonial. Más bien se unirán a los sectores de la izquierda nacionalista y antiimperial. También la Segunda Guerra Mundial y sus nefastos efectos van a crear en los escritores un sentido existencialista del devenir. La nueva dependencia del ultracapitalismo colonial los lleva a participar en luchas antiimperialistas y socialistas. Se incrementa un sentimiento de nostalgia por la pérdida de los valores criollos y los escritores se resistirán a asimilar los horizontes que augura el creciente capitalismo consumista y las nuevas expresiones de la ciudad colonial que se acrecientan para las décadas del 50 y el 60.
Abelardo Díaz Alfaro (1919-1999), René Marqués (1919-1979), José Luis González (1926-1996), Pedro Juan Soto (1928-2002), desde fines de los años 40 hasta la década del 80, van a enfrentarse a la nueva modernidad colonial. A su entender, la integridad nacional tan valorada desde el siglo XIX, sufre una gran amenaza. Con su libro Terrazo (1949), Díaz Alfaro se enfrenta con dramático sentido existencial a la amenaza de la cultura estadounidense frente a los valores isleños. Sus cuentos “El Josco” y “Los perros” han sido muy valorados incluso por la crítica extranjera. José Luis González es un narrador que mediante el cuento “En el fondo del caño hay un negrito” (en el libro En este lado, 1954) inicia la literatura urbana de la marginalidad obrera. Reconocida también, en los ámbitos de lucha social, fue la novela Los derrotados (1956) de César Andréu Iglesias (1915-1976). Amplio impacto tuvo el libro Spiks (1957) de Pedro Juan Soto, donde expone cuentos que recoge el dolido mundo de la emigración de los boricuas hacia Nueva York. Son narraciones que rompen con los estilos de la cuentística anterior. René Marqués, por su parte, fue prolífico e imponente en su labor literaria. Sus obras La carreta (1951) y Los soles truncos (1963) se perfilan como dos de los mejores dramas del siglo XX, que representan el trágico destino nacional. Similar ideología enmarca su novela La víspera del hombre (1959), los cuentos de En una ciudad llamada San Juan (1960), y su ensayo “El puertorriqueño dócil” (1960). Francisco Arriví (1915- ) se presenta también como un dramaturgo atento a la problemática de lo nacional y los problemas existenciales y universales en sus dramas María Soledad (1947), Bolero y plena (1956), Vejigantes(1958).
Para los años 60 sobresalen en la lucha anticolonial de la literatura, las novelas Usmaíl (1959) y Ardiente suelo fría estación (1961) de Pedro Juan Soto. Emilio Díaz Valcárcel (1929) nos brinda valiosas novelas como El hombre que trabajó lunes (1966), Figuraciones del mes de marzo (1972) yHarlem todos los días (1978). En estas novelas se representa al puertorriqueño como un ser atormentado por los conflictos en la moderna ciudad.
Informacion Recopilada: http://www.enciclopediapr.org/esp/article.cfm?ref=06100601&page=4
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domingo, 10 de marzo de 2013
Pedro Juan Soto
Pedro Juan Soto nació el 11 de julio de 1928 en Cataño. Cursó estudios primarios y secundarios en ese pueblo y en Bayamón. En 1946, ingresó en la Universidad de Long Island, Nueva York, donde inició el curso de premédica, el que abandona para dedicarse al estudio de la literatura y la lengua inglesa. Mientras estudiaba allí, se inició en el periodismo al publicar artículos, reportajes y entrevistas en varios periódicos de esa ciudad.
En 1950, obtuvo su bachillerato y ese mismo año ingresó en el Ejército de Estados Unidos, hasta 1951, cuando inició sus estudios hacia la maestría en la Universidad de Columbia en Nueva York.
En 1956, publicó una recopilación de sus cuentos bajo el título Spiks, en la que representa la amarga realidad de los boricuas en Nueva York. En 1959, publicó la novela Usmaíl, que obtuvo un premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña, el cual Pedro Juan rechazó. En está obra, el autor expone su preocupación por la situación político-sociocultural que vive la Isla Nena al estar invadida por la Marina estadounidense.
En su novela El francotirador (1969) se destaca la narración en contrapunto de dos historias desarrolladas en Cuba y en Puerto Rico. En 1983, su novela Un oscuro pueblo sonriente recibe el premio Casa de Las Américas, de Cuba.
La producción literaria de Soto tiene como ámbito los centro urbanos, pero el énfasis recae en la condición interna de los personajes o sus situaciones; por esto, su obra se distingue por la escasez de diálogos y por las descripciones extensas.
Otras obras de este autor son: Temporada de duendes (1983), A solas con Pedro Juan Soto (1973), Un decir (1976), En busca de J.J. de Diego Padró (1988) y Memoria de mi amnesia(1991).
Pedro Juan Soto fue profesor de literatura en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, de donde se jubiló después de muchos años de servicio.
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Historia
Para la década del 50 Puerto Rico comienza
con un proceso de industralización impulsado por los sectores liberales y
seguidores de Luis Muñoz Marín. Comienza a surgir una ideología consumista y
asimilista creando una dependencia económica de los Estados Unidos. Los
artistas de la época no se sienten identificados con esta ideología y se
mantienen en los sectores de izquierda nacionalista y anti imperial. También la Segunda
Guerra Mundial y sus nefastos efectos van a crear en los escritores un sentido
existencialista del devenir. La nueva dependencia del ultracapitalismo colonial
los lleva a participar en luchas antiimperialistas y socialistas. Se incrementa
un sentimiento de nostalgia por la pérdida de los valores criollos y los
escritores se resistirán a asimilar los horizontes que augura el creciente
capitalismo consumista y las nuevas expresiones de la ciudad colonial que se
acrecientan para las décadas del 50 y el 60.
martes, 5 de marzo de 2013
Vejigantes de Francisco Arriví
Escenas del Montaje de la obra "Vegigantes" por el grupo TeatRUM del Recinto de Mayaguez de la Universidad de Puerto Rico..
sábado, 2 de marzo de 2013
René Marquéz
René Marquéz
Nació el 4de octubre de 1919 en Arecibo, Puerto Rico y murió en San Juan un 22 demarzo del 1979. Fue reconocido por su obra La Carreta al igual quepor sus cuentos y obras teatrales, pero también conocido por sus artículosperiodísticos, novelas, ensayos y guiones cinematográficos. René Marqués es sinduda uno de los más destacados, versátiles y discutidos escritorespuertorriqueños del siglo XX. Marquésfue un miembro de lo que en Puerto Rico se conoció como "La generación del50". Era un grupo de intelectuales cuyo líder era Marqués. Marqués trabajóen la División de Educación de la Comunidad de Puerto Rico (DIVEDCO). Marquéscreía en la completa soberanía de su país,motivo por el que con frecuencia criticaba a Muñoz Marín, especialmente cuandoéste fue electo gobernador de la Isla por su posición de aceptación de lasoberanía estadounidense sobre Puerto Rico. En 1959, Marqués publicatres obras teatrales, juntas en la colección llamada: "Teatro": Lamuerte no entrará en palacio, Un niño azul para una sombra, y Lossoles truncos. En un ensayo (1960), el cual fue publicado como un panfleto porel partido nacional puertorriqueño, Marqués encara el problema del lenguaje enla instrucción dentro de la situación colonial de Puerto Rico. Este concluye,que solamente el goce de una soberanía nacional completa acabaría por limpiarlos problemas pedagógicos de todo lo que representaba un lastreextra-pedagógico en Puerto Rico.
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